La frase de la ley, y lo que ya no dice

El desarrollo de la LOMLOE para esta etapa es el Real Decreto 243/2022. Lo que dice sobre lectura está en el artículo 6.2, entre los principios pedagógicos:

«Las administraciones educativas promoverán las medidas necesarias para que en las distintas materias se desarrollen actividades que estimulen el interés y el hábito de la lectura y la capacidad de expresarse correctamente en público.»

Compárala con la de la ESO, en el artículo 6.3 del Real Decreto 217/2022: «a fin de promover el hábito de la lectura, se dedicará un tiempo a la misma en la práctica docente de todas las materias». Las diferencias son tres, y las tres importan:

El hábito lector sí sigue entre los objetivos de la etapa. El artículo 7 lo recoge en su letra d): «afianzar los hábitos de lectura, estudio y disciplina, como condiciones necesarias para el eficaz aprovechamiento del aprendizaje, y como medio de desarrollo personal». Afianzar, no crear: la norma da por hecho que el hábito viene de la ESO. Cuando no viene, que es lo frecuente, el plan tiene que ocuparse de eso primero.

Y lo que no hace ninguna de las normas estatales: no fija cuántos libros ni cuáles. Eso lo concretan las instrucciones de cada comunidad autónoma y la programación de cada departamento.

Lo que sí está escrito: qué se lee en Lengua I y II

Donde la norma sí baja al detalle es en la materia común de Lengua Castellana y Literatura, que se cursa en los dos cursos (artículo 9). El bloque de educación literaria distingue dos modos de leer, y conviene tenerlos claros porque el plan lector se apoya en ellos:

Lectura guiadaLectura autónoma
1.º (Lengua I)Clásicos de la literatura española desde la Edad Media hasta el Romanticismo, en itinerarios temáticos o de géneroObras relevantes de la literatura universal contemporánea
2.º (Lengua II)Literatura española del último cuarto del siglo XIX y de los siglos XX y XXI, en tres ejes: Edad de Plata (1875-1936); guerra civil, exilio y dictadura; literatura española e hispanoamericana contemporáneaObras relacionadas con las propuestas de lectura guiada

Dos cosas que se desprenden de esa tabla y que casi ningún plan aprovecha:

Quien curse la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales puede además elegir en 1.º Literatura Universal como materia de modalidad (artículo 13), que multiplica las lecturas de ese curso. Conviene que el plan lo sepa para no cargar dos veces al mismo grupo.

El problema real de la etapa: se lee mucho y se elige poco

En Primaria el plan lector pelea contra la falta de tiempo y en la ESO contra la dispersión del profesorado. En Bachillerato pelea contra otra cosa: la lectura se ha vuelto entera obligatoria. Casi todo lo que lee el alumno viene impuesto por un temario, y un lector de diecisiete años que solo lee lo que le mandan deja de leer en junio del año en que termina.

Por eso el plan de esta etapa tiene menos que ver con repartir libros y más con proteger dos cosas:

Las distintas materias: lectura de la que se usa después

El artículo 6.2 habla de actividades «en las distintas materias», y aquí el Bachillerato tiene una ventaja sobre la ESO: sus materias ya se parecen a lo que el alumno va a estudiar después. La lectura que cada departamento puede aportar es la de su disciplina, no una novela más:

Escrito así, cada departamento sabe qué le toca, y ninguno siente que le han quitado horas de temario para dárselas a Lengua.

1.º y 2.º no se planifican igual

Primero es el curso con margen. Es el sitio para la lectura autónoma de literatura contemporánea que pide la norma, para el club de lectura si el centro lo tiene y para que el alumno descubra qué le gusta leer ahora que ya no es un niño. Si tu centro tiene tertulia o club, lo que funciona está en kit para montar un club de lectura.

Segundo es otro curso. Es más corto en la práctica, porque la preparación de las pruebas de acceso a la universidad se come el último tramo, y la tentación es suspender el plan lector entero. Mejor no hacerlo, pero sí ajustarlo: que la lectura autónoma de 2.º cuelgue de la guiada, como dice la norma, de modo que lo que el alumno elige también le sirve para el examen. Así el plan no compite con el temario, lo acompaña.

Los cuatro fallos que se repiten

  1. Copiar el de la ESO. El decreto de Bachillerato no pide tiempo de lectura; un plan que solo reparte minutos no responde a lo que la norma sí pide, que son actividades en las materias y hábito.
  2. Confundir el plan con el temario de Literatura. Las lecturas guiadas ya están en la programación de Lengua. El plan lector es lo que protege la otra mitad: la elección y la conversación.
  3. Suspenderlo en 2.º. Es el último curso en que la mayoría lee acompañada. Ajustarlo al examen funciona mejor que quitarlo.
  4. Medirlo con controles. En Bachillerato, además, enseña a leer resúmenes, que es exactamente lo que no conviene llevar a la universidad. Las alternativas que dan información sin matar el hábito están en preguntas de comprensión lectora por edades: guía para docentes.

En resumen

  • El Real Decreto 243/2022 no fija tiempo de lectura: pide actividades que estimulen el hábito en las distintas materias
  • El mandato es para las administraciones; lo concreto lo pone tu comunidad y tu centro
  • Lengua I y II sí fijan épocas de lectura guiada, y la lectura autónoma ya está en el currículo
  • El problema de la etapa no es leer poco: es elegir poco
  • En 2.º, la lectura autónoma se ata a la guiada y el plan acompaña al examen

Este artículo cierra la serie por etapas. Si vienes de la anterior, el hermano es el plan lector en la ESO: qué cambia respecto a Primaria y cómo repartirlo de 1.º a 4.º; y el documento que firma el centro está en plan lector de centro: qué obliga la ley, qué lleva dentro y quién lo firma.

Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio el plan lector en Bachillerato?

La norma estatal no usa esa expresión. El Real Decreto 243/2022, que desarrolla la LOMLOE para el Bachillerato, dice en su artículo 6.2 que «las administraciones educativas promoverán las medidas necesarias para que en las distintas materias se desarrollen actividades que estimulen el interés y el hábito de la lectura y la capacidad de expresarse correctamente en público». Es un mandato a las administraciones, no una obligación de tiempo para el centro. Lo que exija tu comunidad autónoma y tu proyecto educativo es lo que concreta el resto.

¿Hay que dedicar un tiempo a la lectura en Bachillerato, como en la ESO?

La norma estatal no lo pide. El Real Decreto 217/2022 de la ESO dice que «se dedicará un tiempo» a la lectura en todas las materias; el texto consolidado del Real Decreto 243/2022 de Bachillerato no recoge esa frase. Pide actividades que estimulen el hábito, sin fijar tiempo. Si tu centro reserva un rato, es por decisión propia o porque lo pide la normativa de tu comunidad.

¿Qué libros se leen en Lengua Castellana y Literatura de 1.º y 2.º de Bachillerato?

La norma no da títulos, da épocas. En Lengua Castellana y Literatura I la lectura guiada son clásicos de la literatura española desde la Edad Media hasta el Romanticismo, y la lectura autónoma, obras de la literatura universal contemporánea. En Lengua Castellana y Literatura II la lectura guiada son obras del último cuarto del siglo XIX y de los siglos XX y XXI, en torno a tres ejes: la Edad de Plata (1875-1936); guerra civil, exilio y dictadura; y literatura española e hispanoamericana contemporánea. Los títulos concretos los fija cada comunidad o cada departamento.

¿Cuántos libros hay que leer en Bachillerato?

Ninguna norma estatal fija un número, igual que en Primaria y en la ESO. Cualquier cifra es criterio de una comunidad, de un centro o de un departamento. En Bachillerato conviene calcularla desde el curso real: dos años, el segundo más corto por las pruebas de acceso a la universidad, y un alumnado que lee mucho por obligación y poco por elección.